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Las graves consecuencias de lo que parecía una simple mala mordida: La maloclusión mandibular

10 de noviembre de 2016
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Muchas personas viven toda su vida sin plantearse que pueden estar padeciendo problemas de maloclusión mandibular. Cuando tu cuerpo y tu cara tiene una forma física determinada, te acostumbras a ello y no te planteas que sea un problema que se pueda solucionar. Uno de estos casos más comunes, son las deformaciones óseas en la cara, que producen una mala mordida, es decir, masticamos mal la comida, cerramos mal la boca, y por lo tanto, esto deriva en otros problemas mucho más graves a lo largo de nuestra vida.

La cirugía ortognática, tal como la conocemos hoy en día, fue desarrollada a mediados del siglo XX, fundamentalmente por los trabajos de la escuela Alemana y, especialmente por los doctores Trauner y Obwegeser. La indicación inicial de estos procedimientos era la corrección de alteraciones dentofaciales moderadas y severas, siendo el objetivo fundamental de estos estudios corregir la mordida para una correcta oclusión.

Qué es la cirugía ortognática

El término ortognático se origina del griego, Orthos, recto, y Gnathos, mandíbula. Por lo tanto, la función de la cirugía ortognática es colocar la mandíbula en una posición más adecuada, más estética, más funcional y por supuesto más saludable; esto se logra a través de la combinación de dos áreas o especialidades médico-odontológicas: la ortodoncia mueve los dientes y la cirugía maxilofacial mueve los huesos.

Las deformidades dentofaciales son muy frecuentes, entre un 8 y un 12 por ciento de la población mundial presenta algún tipo de desequilibrio relacionado con los dientes y el rostro, es decir, padecen de desarmonías dentofaciales, alteraciones que afectan tanto a los dientes (dento) como a la cara (facial).

Se trata sobre todo pacientes adultos que sufren una grave maloclusión (mordida inadecuada) por causa esquelética y que por tanto no puede ser tratados únicamente con ortodoncia. La maloclusión impide una correcta función del aparato masticatorio, con las consecuencias posteriores que esta disfunción tiene sobre los propios dientes, las encías y los huesos que los soportan, la articulación temporomandibular y la estética facial. 

Las consecuencias de una mala mordida (maloclusión mandibular)

La maloclusión mandibular puede provocar:

  • Problemas periodontals
  • Inflamación de las encía
  • Reabsorción ósea
  • Acumulo de alimento
  • Dificultad para la masticación (problemas de nutrición)
  • Alteración de la fonética
  • Dolores musculares a nivel de cabeza y cuello
  • Bruxismo (Rechinar de los dientes y desgaste dental)